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La inmortalidad del Amaranto

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 ¡La alegría gastronómica de origen netamente mexicano!


El amaranto, fue uno de los cultivos más importantes para todas las culturas precolombinas, colocándose junto con el malz, el frijol, el chile y la calabaza como pilares de la cultura gastronómica, sobretodo para el imperio Azteca.

Sin embargo con la llegada de los españoles y la evangelización, su cultivo fue prohibido por que su consumo asemejaba a la comunión católica. Sin embargo, tal como indica su nombre griego: amaranton. Este cultivo se negó a marchitarse y hoy es un alegre componente de la cocina mexicana.

El amaranto o Huatli era uno de los protagonistas de la festividad azteca consagrada al dios Tezcatlipoca, el dios del espejo negro humeante, el señor del cielo y de la tierra. Esta celebración tenía lugar durante la quinta veintena del calendario azteca (16 Mayo - 04 Junio), conocida como Toshkatl y que hacia referencia a las guirnaldas de maíz inflado (palomitas) que los aztecas utilizaban como ornamentos durante estas fiestas que conmemoraban la fuerza de voluntad contra la no fuerza de voluntad y donde se le invitaba a las personas a abandonar los vicios, los excesos y recuperar el camino de la austeridad y la rectitud.

Pero ¿Qué papel juega el amaranto en esta fiesta? Uno de los ritos principales suponía la confección de una figura de Huitzilopochtli por todos aquellos que deseaban dejar su vida de excesos atrás. Usando Tzoalli, una masa de amaranto molido con miel de maguey, se creaba una escultura de gran tamaño que se colocaba sobre 4 maderos con forma de serpientes y que era adornada y vestida con un manto dibujado con un patrón de huesos. Sobre sus pies, usando la misma masa Tzoalli, se elaboraban figuras que asemejaban huesos humanos para complementar.

Al día siguiente, esta figura salía en procesión por toda la ciudad hasta regresar el templo de Huitzilopochtli y después se daba paso a un banquete comunitario de tamales. Al segundo día cada habitante de la ciudad debía elaborar una figura miniatura de Huitzilopochtli asemejando la gran figura de la fuerza de la voluntad y se procedía con una gran danza conocida como Toxcachocholoa, donde a partir de la madrugada del tercer día, las personas bailaban agarradas de las manos haciendo 'culebras' y vistiendo los collares de maíz tostado hasta el atardecer.

Al atardecer del tercer día, se deshacía y se repartía entre todos los habitantes la gran figura de Huitzilopochtli hecha de Tzoalli, para que todos pudieran comer de ella y simbolizar que se alimentaban de la fuerza necesaria para no caer vicios y para tener la energía necesaria para los trabajos que se presentarían durante el resto del año, algo que tiene bastante sentido dado el alto contenido nutricional del amaranto, que es una fuente saludable de carbohidratos, además de ser rico en fibra dietética y en lisina, que ayuda a la memoria, la inteligencia y el aprendizaje.

Hoy en día, el amaranto se cultiva en los estados de Guerrero, México, Morelos, Tlaxcala, Puebla, Michoacán, Oaxaca y también en Ciudad de México, donde algunas variedades son capaces de producir de 3 a 5 toneladas por hectárea cultivada. Y es así como a través de siglos de historia el amaranto sigue sin marchitarse y ya sea como golosina, complemento alimenticio o producto dietetico, el amaranto está en boca de todos los mexicanos.

¿Qué, qué? ¡Quesadillas!
El fantasma de La Hostería de Sto Domingo

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Domingo, 20 2018 May