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El fantasma de La Hostería de Sto Domingo

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Una leyenda que sigue viva.

El pasado no nos condena, pero tampoco podemos permanecer indiferentes a él. El pasado nos hace ser quienes somos hoy en día y muchas veces el pasado se rehúsa a quedarse atrás. Eso es precisamente lo que sucede en La Hostería de Sto Domingo donde ecos de otros ayeres aún resuenan atrapados en los muros de lo que alguna vez fue el Hogar de la Orden de los Monjes Dominicos y desde donde presidieron su expansión evangelizadora por toda la Nueva España.

El predio donde se ubica La Hostería de Sto Domingo, no es un escenario ajeno para las delicias gastronómicas que desde 1527 han tenido su epicentro en las cocinas monásticas de nuestro país, fusionando ingredientes, pero también tradiciones e ideologías. Fue así, como a partir de esta fecha y gracias a la donación de dos terrenos y la compra de otros cuatro; que se estableció el primer Convento de Sto Domingo delimitado por las actuales calles de República de Brasil, República de Chile, República de Perú y Belisario Domínguez.

Pero así como las delicias han permanecido desde entonces, un personaje permanece renuente a abandonar lo que alguna vez fue su hogar, nos referimos al fantasma del monje dominico que aún hace sus apariciones por todo el predio, incluidos los interiores de La Hostería de Sto Domingo. Se trata de un clérigo encapuchado cuya estampa transmite lo mismo misterio que serenidad, pero sobretodo una profunda impresión y sentimiento de vacío para todos aquellos que bajo el manto nocturno le han contemplado.

Se dice que este espectro solamente se deja ver a primeras horas de la madrugada y su principal característica es que a diferencia de otras almas que se niegan a ir a un lugar de descanso eterno, éste permanece casi imperceptible. Algunas versiones aseguran que yace estático, apareciendo siempre en el mismo lugar como si estuviera custodiando un tesoro, una riqueza que yace oculta en los suelos o los muros de adobe de estilo colonial y que probablemente fue consignada a su responsabilidad y por la cual, ahora ha quedado encadenado a este mundo.

Algunas otras versiones aseguran que le han visto vagando por este edificio, como recorriendo los caminos que alguna vez en vida trazó con sus pasos, que ahora sin sombra y sin un cuerpo aparente se siguen repitiendo hasta la eternidad. Esta versión asegura que se trata de uno de los monjes que atendiendo las consecuencias de las Leyes de Reforma, fueron expulsados de su actual convento a finales del S XIX y que murieron en el traslado a una nueva residencia y así sin un último lecho, su alma retornó eternamente a lo que fuera su hogar vitalicio.

Sea como fuere, este personaje que ahora es parte de la cultura popular, es también una evidencia del pasado, que lo mismo que nuestros platillos, se sigue manifestando día a día en La Hostería de Sto Domingo como prueba de un pasado de esplendor que se niega a quedarse atrás y que incluso, hay quienes aseguran que ese gran tesoro que el alma del monje se niega a abandonar es el sazón de las ollas de La Hostería de Sto Domingo, que todos los días, sin faltar uno solo, regalan mil delicias y manjares a todo el que llega hasta nuestro portal.

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Martes, 16 2018 Enero